Pegar a los niños no disciplina y es perjudicial, insiste la principal asociación de pediatras - Mis Noticias Mx

Pegar a los niños no disciplina y es perjudicial, insiste la principal asociación de pediatras

Los azotes, bofetadas, amenazas, humillaciones o insultos son formas inefectivas de disciplina, recuerda la Asociación Americana de Pediatras (AAP) en un comunicado difundido este lunes, en el que se posiciona rotundamente en contra del castigo corporal para los niños, tanto en hogares como en escuelas.

Los 67,000 pediatras que conforman la AAP advierten que el castigo físico perpetúa el ciclo de violencia y solo hace que los niños actúen violentamente por su cuenta con otros compañeros o hacia sí mismos. De modo que abogan por formas saludables de disciplina como establecer límites o expectativas claras y por adelantado o premiar el comportamiento positivo.

La institución actualiza así un informe de 1998 donde ya recomendaba a los cuidadores que eligieran otros métodos que no fuesen los golpes. En la edición actual, que se publicará en el número de diciembre del diario Pediatrics, vuelve a insistir en esta recomendación pero de forma más rotunda y apoyándose en las numerosas investigaciones que prueban la inefectividad del castigo corporal.

La AAP va más allá del castigo físico y también se refiere a otras formas de dolor como insultos o humillaciones. “La buena noticia es que hay menos padres que apoyan el uso de los azotes”, dijo Robert Sege, autor de la directiva inicial (de 1998) y pediatra del Tufts Medican Center, en Boston. “Sin embargo, los castigos físicos todavía son legales en muchos estados, a pesar de que hay pruebas de que son perjudiciales para los niños, no solo física y mentalmente, también en los resultados en el colegio y en su interacción con otros niños”.

Los estudios muestran que golpear a un niño, gritarle o humillarlo puede elevar las hormonas del estrés y provocar cambios en la arquitectura del cerebro. El abuso verbal también se vincula con problemas mentales en preadolescentes y adolescentes.

Los castigos físicos pueden hacer que el niño sienta temor a corto plazo, pero no contribuyen a la mejora de su comportamiento en el largo plazo y pueden dar pie a comportamientos agresivos, según la AAP. En un estudio, los niños pequeños que recibieron castigos físicos más de dos veces al mes a los 3 años se mostraron más agresivos cuando alcanzaron los 5. Cuando estos pequeños cumplieron 9 años todavía mostraban comportamientos negativos y menos vocabulario, de acuerdo con la AAP, que también se opone al castigo corporal en las escuelas. “No hay ningún beneficio. Sabemos que los niños crecen y se desarrollan mejor con modelos positivos y poniendo límites saludables”, dijo Sege.

Comportamiento antisocial o problemas de salud mental.

El análisis más completo sobre el asunto, elaborado por la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Michigan, que tuvo en cuenta cinco décadas de investigaciones con 160,000 niños da la razón a quienes creen que no hay un buen azote a tiempo. Este estudio, difundido en 2016, concluye que pegar a los niños cuando se portan mal tiene efectos similares al abuso físico.Cuantos más azotes reciben, más probabilidades hay de que desafíen a sus padres y experimenten comportamiento antisocial, agresión, problemas de salud mental y dificultades cognitivas.

“Nuestro análisis se centra en lo que la mayoría de los estadounidenses reconocería como un azote y no un comportamiento potencialmente abusivo”, señaló Elizabeth Gershoff, profesora de la Universidad de Texas y coautora del estudio. “Encontramos que el azote está asociado a resultados perjudiciales no intencionados y no con obediencia, que es lo que pretenden los padres que disciplinan a sus hijos”.

En rojo, los países que han prohibido todo tipo de castigo corporal a los niños (a fecha de febrero de 2017).

La práctica es bastante más común de lo que debería en EEUU: una encuesta de 2013 encontró que el 81% de estadounidenses creen que “dar un azote a los niños a veces es apropiado”. Estados Unidos, además, no cuenta con leyes que prohíban los castigos corporales: 31 estados tienen leyes que lo prohíben en los colegios, pero continúa siendo legal en 19 estados, entre ellos Florida, Texas, Arizona, Nuevo México y Mississippi, donde en el curso 2006-2007 se castigó con tablas de madera a más de 38,000 niños, o 7.5% de los estudiantes del estado.

Los resultados del estudio de 2016 (que, además, indica que los castigos recaen con mayor frecuencia en niños con discapacidad y de raza negra), coinciden con los de un informe difundido por los Centros de Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) para pedir campañas educativas y más legislación para reducir los castigos corporales.

“Un azote nunca es la manera de corregir a nadie, a un niño tampoco”, dice la pediatra española Lucía Galán. “ Después de pegar a nuestro hijo acabamos con cualquier otro recurso de educación, negociación y aprendizaje. ¿Qué hay después de eso? Nada. Y además, de nada sirve. Lo único que conseguiremos es que o bien genere miedo (nefasto para un niño) o que él, por imitación, nos pegue o abuse de la fuerza con otros niños y en otras circunstancias (‘Como mi mamá me pega, yo pego’)”, escribe la pediatra en su blog.

 

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